Hoy Desperté Adulto

 

Desperté Adulto

 

Hoy desperté adulto. Al despertar me auto –conciencié que, no soy niño, adolescente, joven pre-adulto u otros.

No soy niño: aunque quisiera saltar lo más alto cuando me regalan algún objeto de valor o cosa deseada por mi interior. Aunque quiera hacer un berrinche, zapatear los pies, morder con furor dientes con dientes cuando sufro algún agravio, el color blanco de mis cabellos me indica que, ese color, no es fruto de un mechón original o marca de nacimiento. Algo ha pasado. Fruto del tiempo, cierta pigmentación que produce el color oscuro del pelo, ha ido perdiendo fuerzas y otros elementos han surgido.

No soy adolescente; Todo lo contrario. No adolezco de una identidad, carácter, emoción racional u otro. Tengo mis ideas claras, he trabajado muchos años, produzco recursos para suplir mis necesidades, gustos o lujos. Solo que, hoy, pensando para mí mismo, analicé que anoche no me acosté consciente de los años que han transcurrido; los presidentes que he visto gobernar; los jóvenes que he visto graduarse; los adultos, ancianos, jóvenes, adolescentes y niños de los cuales he oído han fallecido, no es cuestión de días, semanas o meses. Es fruto del acumulado de todas las anteriores en cantidades considerables. Al acostarme en la noche de ayer, creo que no estaba consciente de que no soy adolescente. Hoy desperté Adulto. Desperté con una adultez intencional ligada a la madurez.

No soy un Joven. Aunque muchos me admiran por mi energía, mi espíritu competitivo, mis deseos de actuar, trabajar, obrar, pasear, jugar, cherchar, caminar, estar en coro, u otros. Aunque en ocasiones quiero quedarme en cama y solo ver una serie, chatear o tan solo dormir, hoy desperté adulto. Cuando reflexioné que mis compañeros de secundarias compartían aula y docentes hace más o menos quince años atrás, el subconsciente me repitió; han pasado varios años, no debes estancarte en el tiempo, aunque en tu interior no lo hayas asimilado, el espejo de la conciencia es más claro que el espejo colgado en tu habitación. El té repite; debes actuar como adulto, no eres joven para no tener cuidados de los errores, es tiempo de evitar los posibles errores con características de relevancia, es tiempo de cuidar la esencia sobre forma. Ya no estás en el cuadrante de equivocarte cada día y empezar de nuevo, es tiempo de sopesar, calcular, meditar, madurar. Hoy desperté Adulto.

Mientras el puntero del reloj de pared avanza y el cronometro del reloj digital marca los segundos, el espíritu de adultez se apodera de mis sentidos. Una silenciosa voz interna, clama a voces dentro de mi subconsciente.

v  Es hora de ser ejemplo, mentor, guía, ejemplo a seguir. No es tiempo de discutir con adolescentes, niños o jóvenes.  Es hora de dar un consejo a quien te lo pida y exhortar a quien no te pida nada. Tiempo de modelar a quienes creen que no necesitan de ti y estar presente para aquellos que consideran que te necesitan. Tiempo de escribir un libro de experiencias que puedan ayudar a alguien más. Tiempo de analizar que: soy, puedo, quiero, necesito o merezco cambiar la página, no con altivez, pero si con raciocinio. Es hora de leer un buen ensayo; “La Importancia de Decir la verdad”, tomar mi nueva armadura y caminar orgulloso de ser adulto.

 

v  He mirado mi trayectoria, tengo prole, y si no la tuviese no es porque no tuve la oportunidad. Si quiero tener prole, sé, estoy seguro, convencido y asegurado de con quien no la quisiera tener, eso me indica que las neuronas en mi cerebro, no corresponden a la edad de un infante, un adolescente o un joven aventurero.

Hoy desperté adulto, tan adulto que, solo aquellos con mentalidad de adulto entenderán el mensaje directo para su persona, escondido en las letras públicas de este escrito.

 

Hoy desperté sin necesidad de tutela social, emocional, afectiva, económica u otras. Soy capaz de reproducirme socialmente, afectivamente, económicamente, emocionalmente. Mi felicidad no depende de otros, no soy un niño atrapado en un cuerpo adulto. Hoy desperté adulto. Alguien más despertó como yo; despertaron modo adulto. Otros no, pero al leer 700 palabras decidieron seguir mi camino y colocarse modo adulto. Hoy Desperté Adulto.

 

S. M. Shephard

Comentarios