ENTRETENIMIENTO O PATRIA: GANAMOS O PERDEMOS LA BATALLA
En la República Dominicana hemos llegado a un punto peligroso: la diversión ha ocupado el lugar del deber, y el espectáculo ha reemplazado a la conciencia nacional. Mientras el país enfrenta retos históricos, una parte alarmante de nuestra población está más pendiente de La Casa de Alofoke (Entretenimiento), La Mansión (Entretenimiento), Sin Filtro Radio Show (Entretenimiento), Los Hediondos (Entretenimiento), Fogaraté (Entretenimiento), y cuantos entretenimientos aparezcan, que de los temas que realmente definen el destino de una nación.
No se trata de negar el
entretenimiento. Se trata de poner cada cosa en su lugar.
El problema aparece cuando la risa se vuelve anestesia y el escándalo se
vuelve prioridad. Cuando ya no distinguimos entre lo que es cultura y lo
que es circo, entre lo que construye país y lo que simplemente llena horas
muertas, o mata horas frutíferas.
Porque, al final, eso
es entretenimiento: un respiro, un momento para desconectar.
Pero nunca debe convertirse en la columna vertebral de nuestra conciencia
como pueblo. Mientras se viralizan peleas, chismes y “contenidos” que
elevan lo mediocre como si fuera talento, hay otra agenda que casi nadie
comparte, que casi nadie debate y que, sin embargo, es la que define nuestro
futuro:
Atención al blackout, a la falta de energía y a los sistemas que fallan. Educación como la única herramienta que rompe ciclos. Valores, no como nostalgia, sino como cimientos del progreso. Presupuesto nacional, porque ahí se esconde el verdadero poder. Cuestionar a los políticos, exigir transparencia, pedir cuentas. Interpelar a senadores y diputados, porque ellos trabajan para nosotros, no al revés. Eso es Patria. Eso es construcción. Eso es desarrollo. Eso es un ciudadano despierto y responsable. Pero estos temas no “dan view”, no generan morbo, no producen millones de reproducciones en un país que se ha vuelto experto en distraerse. Pensar da trabajo, y la patria exige disciplina, conciencia y carácter. La tragedia silenciosa es que muchos dominicanos están intercambiando su derecho a un país digno por la ilusión constante del espectáculo. Nos indignamos por quien salió de una casa de reality, pero no nos indignamos por los millones que desaparecen sin explicación.
Celebramos peleas ficticias, pero ignoramos los proyectos de ley que afectan nuestra vida real. Analizamos estrategias de contenido, pero no analizamos el presupuesto nacional. Nos apasionamos por equipos de entretenimiento, pero no por el equipo que dirige nuestro país. Y esa sustitución esa preferencia por lo banal sobre lo esencial es lo que desarma poco a poco el espíritu patriótico.
Ser patriota no es un
discurso ni una bandera en días feriados. Patria es responsabilidad diaria. Patria
es atención. Patria es carácter. Patria es sacrificio. Patria es cuestionar,
vigilar, exigir, construir. Y sí, la diversión puede coexistir con todo eso…
pero jamás debe reemplazarlo. La República Dominicana no está perdiendo
la batalla por falta de talentos, recursos o inteligencia. Está perdiendo
porque muchos han preferido ser espectadores en vez de ciudadanos, fanáticos en
vez de patriotas.
El entretenimiento es un
descanso. La patria es un deber. Uno te entretiene el momento.
La otra define tu futuro. Y en un país donde demasiados eligen entretenimiento
por encima de patria, se vuelve urgente recordar que solo una ciudadanía
despierta, crítica y consciente puede construir la nación que merecemos. Ha
llegado la hora de dejar el circo…
y volver al país.
Hablamos ahorita
S. M. Shephard
Comentarios
Publicar un comentario
Muchas gracias. Cuéntanos tu experiencia, Síguenos y comparte nuestro contenido.