Mi Querer (Mundo Poético)

 

Mi Querer

 

Hoy me atrevo a escribir solo de él

¿Él? Sí, solo de él.

¿Qué ha pasado con aquellos

Que lo promulgaban, lo defendían

Y a la vez lo vivían?

¿Adónde se han ido?

 

¿Por qué solo vemos las almas sufriendo

en la nauseabunda habitación del odio,

la hipocresía, la pasión desordenada,

y el deseo de satisfacer los caprichos más recónditos,

Bruscos e irrespetuosos que puedan surgir

de la mansión satánica,

cubierta de tinieblas abrumadoras,

terroríficas y acongojantes,

situada en lo más profundo

de los laberintos secretos de sus corazones?

 

Si

¿Por qué hoy?

Es hoy cuando ha nacido en mí ser el temor.

Temor de quedar atrapado

por una nube de no saber, de incoherencia,

dicotomía y contraposición verídica de la realidad

que agobia a la masa de mis semejantes.

 

¿Es que acaso soy el único que lo ve?

¿Soy el único que puede palpar con el corazón

como si fuese con las manos

la inexistencia de él en los corazones

de los jóvenes niños y ancianos

que yacen en el poso de la desesperación,

 

buscando multitud de fenómenos y complementos

que puedan saciar ese vacío

que día tras días los sumerge en el mar de la infelicidad?

No.

Sé. No soy el único en notarlo,

verlo, sentirlo, desearlo, anhelarlo.

 

Ella a pesar de vivir en las comodidades

de la pasión y el querer,

anhela en su corazón

encontrarse con la esencia verdadera de él (también lo nota).

 

Solo en un intercambio sentimental

donde él sea el mediador y director,

Se puede vivir sin temor a ser abandonada.

 

Ellos, pretenden saciar deliberadamente todos sus deseos,

ahogar en el mar de la pasión sus ansias de amar.

Pero al final, al término del jornal,

en lo más profundo de su corazón,

pretenden, algún día, hallar la neta existencia de él;

Vivir, sin el temor de ser olvidados,

                                                      burlados o más bien “encachonados”,

 

reconociendo que solo él

puede evitar que sus petisecas vidas sufran

sin esperanza, consuelo verdadero,

satisfacción genuina y lo mejor, vivir en paz,

armonía, sí, felicidad.

 

He cambiado la visión, no escribo de mi pasión,

sino de la realidad, no de mi felicidad, sino, de mi tristeza.

No de mi regocijo, sino, de mis congojas.

Hoy lo escribo porque no puedo más,

no seré igual, todo lo vemos, todos pensamos;

No quiero ser igual, pero al pasar el tiempo,

inconscientemente, quedamos atrapados en la misma fatalidad (vida sin él).

 

 

Pero se acabó, si, terminó

¿Qué terminó?,

Terminó el silencio,

termino el temor, ¿por qué?

Porque me sustenta él, porque ya

lo he conocido.

 

Lo tengo aquí, lo puedo sentir,

está vibrando en mí ser.

Sí. Es el amor. Solo él puede guiar,

solo él te puede hacer feliz.

 

Solo él puede libertar de las cadenas reforzadas

que aprisionan los corazones.

Impidiendo la existencia feliz de cada individuo

con deseo de amar, de ser amado

Hoy levanto mi voz escritural

 

quizás en un desierto de versos

que desean ser escuchados.

 

Más aún, con el mismo rigor con el cual fue

levantada nuestra bandera en honor

a la libertad.

Pronunciaré con todas

las fuerzas que se desatan del corazón,

es amor lo que quiero,

 

No os confundáis,

 

no es pasión, no es deseo, no es querer,

no es ilusión, no es capricho, no, no y no.

Es la fuerza impulsora, es el motor de la vida.

 

Es la razón del existir, es el Amor,

Amor. Si, solo amor.

Si tú que fuiste elegido no te atreves,

cobarde serás, cobarde te sentirás

al leer las declaraciones de estos sencillos versos.

 

Quizás pensarás, es un poeta frustrado,

más a pesar de todo, quiero decirte, te amo.

Y no con el amor interesado que conoces.

No es la vil pasión, no es deseo, no es querer,

No es ilusión, no es capricho, no, no y no.

 

Pena me da del mundo

que no sabe amar, que no se deja amar,

que no busca amar.

Tú que siempre has amado,

es la hora, es el momento, es el tiempo,

tiempo de amar, amar, si, amar.

 

Punto final y fin del juego,

Amor, es lo que quiero.

Jaque mate, que nadie se espante, no solo te quiero,

No solo te anhelo, y al culminar los versos,

Si en verdad amas, lo leerás de nuevo.

 

Aun estés en la oscuridad más espesa del sepulcro sempiterno,

Mis versos son tan certeros, al cerebro hacen agujeros.

   Crean una libertad, que a tu conciencia subyugaran, y te dirán:  

Amor, amor, amor, es lo que quiero.


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