Éxtasis en la Catedral
Éxtasis en la Catedral
Como acto final y cierre de actividades en conmemoración del aniversario de la Dirección General de Contabilidad Gubernamental (DIGECOG), el día 27 de julio del 2022, tuve la oportunidad de asistir a la misa en honor a dicha conmemoración. Sí, soy bienaventurado, pude Asistir, vivir la experiencia y pasearme por el interior de la Catedral Primada de América en Santo Domingo República Dominicana, al igual que decenas de compañeros de labor. En otras ocasiones había estado en el interior de tal majestuosa construcción. Estando allí, en esta ocasión, no aprecié con diafanidad la liturgia encabezada por el sacerdote de turno y sus ayudantes. Para mí, era mui simplista, monótona, repetitiva y poco devota, la forma en la cual el sacerdote poco carismático ejecutaba la homilía. Digo para mí, no digo que para Dios fuese así. Misas mejores eran las dirigida por el Sacerdote Vinicio Clark en la Novela el Pródigo. En mi gusto, en actividades como esta, en esta majestuosa Catedral, no debería ministrar la pasividad sino el gozo. Como mínimo, debería estar el sacerdote Wilfredo Montaño (El padre Alegría).
Estar dentro de aquel santuario, aquel monumento histórico, aquella belleza arquitectónica, hicieron vagar mis pensamientos, pues solo vi a una “católica” levantar las manos, cantar y adorar como si no le importase nada ni nadie de los congregados en tan majestuoso lugar. Al observar el estilo gótico con bóvedas nervadas, sólidas paredes y tres puertas, dos de ellas góticas en contraste con la tercera y principal de estilo gótico plateresco, me dejé llevar por los hermosos cánticos, entonados de manera sublime, por el coro reservado para tales fines, en la cual no había muchos integrantes, solo dos excelentes cantantes y un número equivalente de músicos, acompañados por un teclado y los avances tecnológicos. Esto no limitó mi observar contemplativo de aquel impresionante lugar; Catedral Primada de América.
Por primera vez observé, minuciosamente, las columnas sostenedoras de semejante obra de arte. Dichas columnas, tienen formas de palmeras gigantes. Por el diseño de las pencas que sostienen la cobija de este tesoro subvalorando por el ciudadano de a pies, casi puedo asegurar que no son palmas datileras, más bien, parecen la elegancia y la imponencia de la famosa palma real.
No flechó mi pensamiento la data histórica de su fundación, no me cautivó el conocimiento histórico del primer obispo de la isla, Alessandro Geraldini, colocador de la piedra fundamental del templo. No me enamoró que por pedido expreso del rey Carlos V el Papa Pablo III, la declara primera Catedral del nuevo mundo, ni que el 8 de agosto de 1512, la colocaran bajo la advocación de Santa María de la Encarnación. Solo me interesó la majestuosidad de esta obra. Preguntas secuestraron mi mente ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI, tenemos a oculta semejante obra? ¿Cómo es posible que un país tan pequeño, cargado de miserias, sea tan rico y permisivo para que, por complejos institucionales, desaprovechemos semejante regalo que nos ha dado Dios y la historia? ¿Cómo es posible que turistas visiten nuestro país y solo conozcan Puta Cana y se pierdan el privilegio de entra por este tesoro imperial en tierra de ignorantes de la historia?...
Cuando observaba el templo, en el fondo o altar, contemplé una imagen toda hermosa que a mi parecer no es la imagen de María. El esplendor, la majestuosidad y los adornos no me parecen propios de la mujer que tuvo que despreñarse en un establo y colocar el fruto de su alumbramiento en un pesebre. Para mi, pareciese más la imagen imponente y poderosa de la reina financiadora de los viajes de expedición en 1492, disfrazada de aquella noble mujer escogida por Dios. Pero como ya les contaba; eso es para mí.
Extasiado con toda esta belleza, imaginé a Lili Goodman e Isabel Valdez, en acústico, entonando alabanzas y adoraciones desde aquel lugar, acompañadas por ese mismo coro, un buen equipo de video y cámaras transmitiendo en vivo hasta por las plataformas de Santiago Matías, Luinni Corporán y otro más.
Cuan diferente seríamos como nación si tuviésemos conocimiento y sentimientos, Sentimiento y entendimiento, entendimiento y desprendimiento, desprendimiento y amor sincero.
Mientras observada las capillas internas dentro de la catedral y unas más que otras en proceso de remozamiento, pensaba que, ningún dominicano debería emigrar de esta nación sin haber entrado a esta obra de arte escondida en muros de piedras bien cortadas. Para que, al entrar a este lugar, y decidir emigrar, do quiera viaje, quede en su memoria lo hermoso y bello de esta catedral. Los cantos armonizados continuaban afinados, casi a 4-40, me desplacé por uno de los pasillos admirando la hermosura de esta construcción. Medité en los católicos y evangélicos disfrutando de un tiempo de adoración con Marcos Brunet, Alfareros u otros.
Mientras me enamoraba de esta belleza, pocos convidados participaban de la ostia bendecida por el sacerdote, decidí acercarme más al altar y contemplar más de cerca tanta belleza. Mientras caminaba para ver, alguien me saludo con símbolo de la paz, la misa, había culminado. Era tiempo de regresar.
S. M. Shephard

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