Recepción Económica, Cerca muy Cerca.

 

Recepción Económica, Cerca muy Cerca.

 

Por mucho tiempo, los economistas han teorizado, especulado y, en ocasiones, han acertado con relación al comportamiento de los mercados. Estas equivocaciones no han detenido los largos y extensos documentos de opiniones, “análisis” y columnas en páginas de la prensa escrita. Oferta, demanda, Recepción Económica, Globalización, “Aldea Global”, Commodities, Divisas, Mercado Global, u otros, son términos que, a diario, nos bombardean.

Sin duda alguna, los economistas son necesarios y cuasi obligatorios. La República Dominicana, por muchos años ha desaprovechado la oportunidad privilegiada que Dios le ha otorgado con la naturaleza. Somos un país con características para producir todo. Y lo que no podemos producir, lo tenemos en las minas, escondidas en el subsuelo.

Aun así, con esa capacidad territorial para ser auto sostenibles, vivimos de espalda al mar, a espalda del sol, el clima y de espalda a las tierras fértiles. Estamos mirando desde lejos el incremento de los ataques entre Rusia y Ucrania, como si fuese observando una obra de arte y no como si fuese un espejo, cuando miramos a nuestro país vecino. Desconozco si los responsables actuales del desarrollo de políticas públicas, que garanticen la sostenibilidad estatal, el desarrollo sostenible, la alimentación, salud, u otros, están con la actitud solo de twittear, o si han considerado encender los motores productivos y convertirnos en el Granero de Centroamérica y la región. Pero tengo que confesar, ni yo ni la población estudiosa no sensacionalista, visualizamos el humo emitido por el encendido de dichos motores.

Fuese una vivencia excitante para el pueblo y la economía dominicana si existiría una movilización nacional sembrando: plátanos, Guineos, Buen Pan, Maíz, habichuelas, batatas, papas, frijoles, habas, yucas, legumbres, u otros. Como espectadores momificados, quedamos paralizados, sin gestionar, reclamar y/o denunciar la inactividad preventiva en las políticas estatales para asegurar a la nación los derechos especificados en nuestra constitución en su título II (Derechos, Garantía y Deberes Fundamentales). No vemos ni escuchamos los testimonios de los productores, envueltos en labores productivas.

Con la guerra, hemos empezado a vivir la escasez de varios productos de la canasta familiar, la especulación ha disparado los precios, la recepción global se aproxima. Una escasez del trigo ocasionará que la harina sea elaborada de Plátano, yautía, o papas. ¿Qué pasará con los países que no tienen Plátanos, yautía, o papas?

Guerras entre las naciones; Rusia versus Ucrania, China versus Japón, Las coreas; Corea del Norte versus Corea del Sur, los Estados Unidos involucrado en cada ataque, cediendo armas y atizando la hoguera en perjuicio de los más desposeídos, etc. Si colocamos cada evento sobre la mesa del análisis objetivo entenderemos que son una clara señal que para el año 2023, no será un fly corto para un cácher con las piernas de Mike Piazza. Sin temor a equivocarme, previniendo hoy, ahorrando, evitando banalidades, se ha de cumplir por lo menos, uno de tantos principios financieros; “un peso ahorrado, es un peso ganado”.

 

En conclusión, no es descabellado considerar el fomento a la producción, aunque sea de ajonjolí, hoja de menta, pimienta, maíz, Pitahaya, habichuelas, u otros. No nos iremos sin dejar a reflexión el pasaje bíblico de Génesis Capitulo 41 (José revela sueño del Faraón). No es descabellado convertir a tu nación en un arma de producción agrícola, un granero de la región, un país auto sostenible. La crisis post-pandemia no es un juego. Son más que siete vacas flacas.

 

“Recuerda que, los gobiernos pasan, pero el hambre queda”.

 

S. M. Shephard

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