El Éxito Me Persigue

El Éxito Me Persigue


Conforme a los cualificados para conceptualizar en cuanto a la reproducción humana; los valores normales de concentración espermática para considerar a un hombre como fértil suelen estar en el rango de al menos 15 a 20 millones/ml. Esto puede variar según los estándares médicos y las circunstancias individuales. Los facultativos establecen que, aunque se requieren millones de espermatozoides para tener una probabilidad razonable de fertilidad, el número total de espermatozoides en una eyaculación no garantiza necesariamente la fertilización exitosa. Existen otros factores, como la motilidad   y la morfología de los espermatozoides, estos dos elementos son importantes para lograr la fecundación. Todo esto sin dejar de un lado la salud general y la función de los órganos reproductores.

Para este proceso de fecundación, es necesaria la producción de Gametos (células sexuales especializadas). Espermatozoides producidos en los testículos a través de la espermatogénesis, para el caso de los hombres y óvulos producidos en los ovarios a través de la ovogénesis para el caso de las mujeres. Es requerida la Ovulación de las mujeres, la fertilización en la trompa de Falopio cuando al menos uno de esos espermatozoides se encuentra con un ovulo.

Sin extremidades, ni armamento bélico, el espermatozoide debe penetrar la capa exterior del Óvulo, y luego atraviesa la zona pelúcida, una capa más densa que rodea al óvulo. Cuando un espermatozoide exitosamente penetra en el óvulo, ocurre una reacción que impide la entrada de otros espermatozoides. Al mismo tiempo, el núcleo del espermatozoide se fusiona con el núcleo del óvulo, combinando su material genético y formando el cigoto, que es la primera célula del nuevo individuo. El cigoto comienza a dividirse mediante un proceso llamado segmentación. A medida que las divisiones celulares continúan, se forma una estructura hueca llamada blastocisto. El blastocisto eventualmente se implanta en el revestimiento del útero, donde se desarrollará más. Una vez que el blastocisto se implanta en el útero, comienza el desarrollo embrionario. Las células del blastocisto se diferencian en diferentes tipos celulares y se forman capas de tejido que darán origen a los diversos sistemas del cuerpo. A medida que el embarazo progresa, el embrión se convierte en un feto. Durante este período, se forman y desarrollan los órganos y sistemas vitales.

 

¡Cuán complejo es todo ese proceso! Por uno de esos millones de espermatozoides, estoy Yo. Sin nombre aún, el éxito me alcanzó para poder romper las barreras de a aquel óvulo. Pero la jornada no culminó ahí, como si fuese una competencia de una libra por mes, me cuenta la mujer que me trajo al mundo que; al nacer tenías casi nueve libras. ¡casi nueve meses, casi nueve libras! Sin necesidad de cesárea, el éxito me alcanzó y el parto fue natural. Naturalmente asistido por expertos en la materia.

Mi reinado de conquista no culminó ahí, no me quedé arrastrándome como la serpiente; logré ponerme de pie y caminar.  Cumplí un año, dos, tres, cuatro…, ocho y, ya iniciaba mis aventuras por el campo, el bosque y los ríos. Acompañar a mi padre al conuco, a las labores de siembra, cuidar animales en el campo, cargar leña en la cabeza y hombro, buscar agua a más de dos kilómetros; jugar en el pley, jugar a la lucha libre, la libertad, el topado y el barronazo (El Quemao).

Todo esto concomitantemente con mi avance a la preparación escolar. Inscrito en la escuela pública a los siete años de edad. Cursar ocho cursos de básica y cuatro de secundaria sin reprobar una asignatura. Siendo meritorio, estudioso, amigo, respetuoso y respetable, aunque la profesora de religión en 2do de bachillerato me calificara mal por defender mi postura evangélica, contraria a sus postura católica, apostólica y romana. Culminé el bachillerato, escribí algunos libros, he comido con dinero de esos escritos; he sembrado varios árboles. Dios permitió que mi esposa concibiera hijos e hija, culminé la universidad, conseguí empleo…

Miro hacia atrás y veo que nací y crecí sin la luz de una incubadora, mucho menos de una computadora personal y hoy, la mayoría de mis actividades están relacionadas con la tecnología, en definitiva, estoy convencido: ese espermatozoide que fecundó aquel óvulo no fue mera coincidencia; el éxito me persigue.

Hoy me detengo a observar a mi horizonte; veo numerosos individuos aquejumbrados de la vida, sin razonar que, soy exitoso y tuve menos oportunidades que ellos. Pero ellos también son super exitosos y no se han dado cuenta de esa realidad y dedican la vida a seguir corriendo sin que nadie los persiga. Tú también fuiste un espermatozoide exitoso, sea que tengas cromosomas XY o cromosomas XX. Puede ser que ellos hayan tenido menos oportunidades que yo, pero cuando ustedes y ellos miran hacia atrás, ven que tienen muchas más oportunidades que cientos, miles, millones… Aun así se quejan porque no han entendido lo exitoso que son.

 

Si sigues corriendo te alejaras del éxito a una distancia irrecuperable, pues si no te habías dado cuenta, a ti también, el éxito te persigue.

 

“Después de cada lectura toca analizar, toca pensar, toca actuar”.

Hablamos ahorita

S.M. Shephard

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Barbas Al Remojo; Lawfare, Constitución, DEA…

De la “Casa de Alofoke” a las Cavernas en la República de Platón.

¿Quiénes Somos? ¿Somos lámpara o somos vela?