La Reelección Presidencial en RD Tiene sus Trampas
La Reelección Presidencial
en RD Tiene sus Trampas
En una ocasión, un filósofo dominicano de
amplia trascendencia humorística y sabiduría popular, llamado Luisin Jiménez
(el humorista con el mejor comeback a los medios de entretenimiento), en una de
sus explicaciones de las virtudes de tener credenciales diplomáticas o
congresuales expresó: “nada puede compararse con el poder”. Esta es una
de las razones por la cual los que logran degustar de las mieles del poder,
rehúsan abandonar el estatus gozado mientras este permanece y mientras lo
puedan retener, incluyendo los legisladores y presidentes. Cada uno pretende
ceder el poder, nunca.
En la psiquis de los dominicanos, la
reelección presidencial en la República Dominicana ha sido una fuente de
desaciertos y controversias que han afectado la estabilidad política y
económica del país. Los intentos de perpetuarse en el poder han generado
divisiones internas en los partidos políticos y han erosionado la confianza del
público en las instituciones democráticas. Para fortalecer la democracia en el
país, hemos establecido un marco constitucional que limita efectivamente la
reelección y promueve una renovación política constante. Todo este esfuerzo es
en búsqueda de que los líderes se enfoquen en el bienestar del país en lugar de
sus ambiciones personales (Ocho años y no más).
En el baúl de los procesos electorales más
recientes de la república dominicana, nos encontramos con el Dr. Leonel
Fernández Reina, quien ha sido una figura dominante en la política dominicana,
ocupando la presidencia en tres ocasiones (1996-2000, 2004-2012). Aunque su
mandato estuvo marcado por el crecimiento económico, sus intentos de regresar
al poder han sido controversiales.
Durante sus mandatos, el presidente
Fernández fue criticado por centralizar el poder y controlar las instituciones
del estado, lo que generó preocupaciones sobre la concentración del poder y la
falta de contrapesos democráticos.
El Dr. Leonel Fernández ha intentado
regresar al poder en varias ocasiones, incluso después de finalizar sus
mandatos, este accionar ha sido visto como un deseo de perpetuarse en el poder
y una falta de renovación política dentro de su antigua casa; Partido de la
Liberación Dominicana ( PLD) y su más reciente formación llamada la Fuerza del
Pueblo.
Su administración enfrentó múltiples
acusaciones de corrupción, incluyendo el caso de Odebrecht, carretera de Samaná
y venta de los ingenios que mancharon su legado y generaron desconfianza
en su liderazgo en algunos.
Luego del mandato 1996 al 2000, nos
encontramos con el Ing. Hipólito Mejía, quien fue presidente en el
periodo 2000 a 2004. Su mandato es recordado por una serie de errores políticos
y económicos que llevaron a la República Dominicana a una crisis.
Uno de los mayores desaciertos de su
gestión fue la crisis bancaria de 2003, que resultó en la quiebra de varios
bancos importantes. La mala gestión de esta crisis tuvo un impacto devastador
en la economía del país y en la confianza del público hacia su administración.
En 2002, Mejía impulsó una reforma
constitucional para permitir la reelección consecutiva, lo que fue visto como
un intento descarado de perpetuarse en el poder. Esto generó descontento y fue
un factor clave en su derrota electoral en 2004.
La combinación de crisis económica y el
intento de reelección disminuyó significativamente la popularidad de Mejía y
erosionó la confianza pública en su capacidad para gobernar efectivamente.
La penúltima reelección presidencial
estuvo protagonizada por el Lic. Danilo Medina Sánchez. Medina Sánchez asumió
la presidencia en 2012, con un gobierno que fue bien recibido gracias a sus
políticas de inclusión social y mejora en la educación. Sin embargo, su
reelección en 2016 estuvo rodeada de polémicas.
Para lograr la reelección, los dominicanos
dicen que Medina impulsó una reforma constitucional en 2015 que permitía la
reelección consecutiva. Este cambio generó un gran debate sobre el uso del
poder político para beneficio personal, erosionando la confianza en las
instituciones democráticas.
La reelección de Medina estuvo marcada por
acusaciones de corrupción y prácticas de clientelismo. Se alegó que se
utilizaron recursos del estado para asegurar apoyo político, lo cual manchó su
legado y debilitó las estructuras democráticas del país.
La reelección causó divisiones profundas
dentro del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), afectando la unidad
interna y debilitando al partido, lo que eventualmente condujo a su derrota en
las elecciones de 2020.
La reelección más reciente en el país ha
sido la del Presidente Luis Rodolfo Abinader Corona. Esta reelección no estuvo
ajena de las acusaciones comprobadas de; uso de los recursos del estado,
participación activa de financiadores con recursos de origen dudoso,
persecución judicial y neutralización económica de los sustentadores de
candidatos opositores, u otros. Esto sin dejar de reconocer que los dominicanos
a pesar de todas las acusaciones (similares a la realizadas al Lic. Medina y al
Dr. Fernández) decidieron reelegir al actual presidente.
Algo que el actual presidente no debe ignorar ni olvidar es que: La reelección presidencial en la República Dominicana tiene sus trampas. La reelección ha sido un tema controversial que ha dejado una marca significativa en la política del país. Debe recordar que los primeros cuatro años del Presidente Danilo; no tienen comparación. Los dos primeros años del Ing. Hipólito; el campo se regocijó. Primeros dos mandatos del Dr. Leonel F.; revolución de la administración pública. Primer mandato del Presidente Luis Abinader; estaban bien hasta que se reeligieron.
Si
en esta ocasión no toma el sartén por el mango, Si trata de imponer su voluntad
a la del pueblo que le eligió (Derrota de Guillermo Moreno), si no hace
ejemplos con sus funcionarios ineptos, deficientes y avasalladores, si lucha
contra la razón del pueblo, si aparta sus oídos del razonamiento de los
dominicanos; su primera gestión quedará borrada y a partir de, quedará como el
peor de los gobernantes, pues, de ser así, caerá en las trampas
reeleccionistas: Permitirá corrupción, dividirá y destruirá su partido, dañará
su gestión, saltará las leyes, saltará la constitución, se presentará como un
gobernante dictatorial, se sumergirá en las trampas reeleccionistas y de ahí,
nadie queda incólume.
Hablamos Ahorita.
S. M. Shephard
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